En esta temporada la suerte deportiva no acompañó a los del equipo azul, que aún que ni al remate de la primera ni de la segunda vuelta estuvo en puestos de descenso, los resultados de la última jornada no fueron los deseados y llevaron al primer equipo al descenso de la categoría.
Sin embargo, con esas suertes casi perversas que a veces depara el destino, el Teucro entró poniendo su parte en la historia del balonmano al jugar como equipo descendido a la División de Honor B la XXX Copa del Rey, por derecho de organización. A ella se sumó la Fase Final del Campeonato Juvenil Masculino, y tuvimos en Pontevedra a los mejores jugadores del mundo.